App del día
El SO que genera apps al vuelo. Un caso nuevo cada día, contando lo que se puede hacer con IA que vive dentro de tu navegador.
«¿Quién tiene El pirata Garrapata?»: la biblioteca de aula de Vero
Sesenta libros, veintitrés críos y una libreta de cuadros que ya no daba más de sí. Vero le pidió a Claw un control de préstamos y lo tuvo funcionando en la pestaña del navegador, con los nombres de sus alumnos sin salir del portátil de clase.
Leer el caso →«Que no decida yo quién va el sábado»: el cuadrante de los cuatro hermanos de Sonia
A su madre la operaron de cadera y hay que cubrir todas las tardes durante dos meses. Sonia le pidió a Claw un cuadrante que reparta solo, con las manías de cada uno metidas dentro.
Leer el caso →«Mis tarifas son lo único que no enseño a nadie»: el fichaje por cliente de Lucía
Corrige textos para cinco clientes, cada uno a un precio distinto, y cerraba el mes sumando post-its. Le pidió a Claw un cronómetro con tarifas y lo tuvo funcionando en la misma pestaña.
Leer el caso →«Que no salga un número que nadie ha comprado»: el bombo de la rifa de las fiestas
Loli tenía 312 papeletas vendidas de 400 impresas y ningún bombo. Le pidió a Claw un sorteador que solo sacara números pagados, y lo tuvo listo antes de bajar al local social.
Leer el caso →«El domingo relleno la semana de memoria»: el registro de temperaturas de Nuria
Una cafetería con obrador, tres frigoríficos y una hoja plastificada que siempre acaba mojada. Nuria le pidió a Claw que le quitara la carpeta del gancho, y salió en el momento.
Leer el caso →«Voy por la 37… ¿o por la 38?»: el contador de vueltas de Marta
Marta teje un jersey de trenzas con tres piezas a la vez y un patrón que se repite cada ocho vueltas. Le pidió a Claw un contador que aguantara las interrupciones, y lo tuvo antes de terminar la vuelta.
Leer el caso →«Que me saque la clasificación sola»: el marcador de la liga de dominó de Paco
Nueve parejas, un cuaderno de cuadros y una tabla que nunca cuadraba el domingo por la mañana. Paco lo pidió con sus palabras y el navegador le montó el marcador.
Leer el caso →«Un vaso de los de vino»: la calculadora que traduce el cuaderno de la abuela de Marga
Cuarenta recetas familiares medidas en vasos, nueces y cucharadas colmadas. Marga le pidió a Claw un conversor con SUS equivalencias, y lo tuvo listo antes de encender el horno.
Leer el caso →«Apúntamelo todo hasta la próxima cita»: el diario de migrañas de Elena
La neuróloga le pidió tres meses de registro. Las apps del mercado le pedían cuenta, suscripción y sus datos de salud. Le describió a Claw lo que necesitaba y lo tuvo funcionando en la misma pestaña.
Leer el caso →Repartir las propinas sin discutir: la calculadora que Óscar montó en el descanso
En un bar de Valladolid las propinas se repartían a ojo y con retintín. Óscar le pidió a Claw una calculadora de reparto por horas y la tuvo hecha antes de abrir la terraza.
Leer el caso →«¿En qué caja está el cargador?»: el registro de mudanza de Berta
Cuarenta y una cajas, un cargador perdido a las once de la noche y una app hecha al momento: el buscador de mudanza que Berta pidió con sus palabras.
Leer el caso →Catorce críos, un cronómetro y ninguna excusa: la app de minutos de Iván
Iván entrena a un alevín en Alcorcón y estaba harto de volver a casa sin saber a quién había dejado calentando banquillo. Le pidió a Claw una pantalla con catorce nombres. Salió en el mismo navegador.
Leer el caso →El contador de raciones que ninguna app tenía: el de Chema
Veinte años contando hidratos, una revisión en dos semanas y ninguna app que le sirviera sin cuenta, sin suscripción y sin quedarse con sus datos. Se lo pidió a Claw y lo tuvo en la pestaña de al lado.
Leer el caso →