Loli lleva la caja de la comisión de fiestas de su pueblo. Este año la rifa era una cesta de embutido y dos jamones, y se imprimieron 400 papeletas. Se vendieron 312. Los números no salieron seguidos: la gente compra a tirones, el talonario se queda con huecos, y en el libro de cuentas eso aparece como tramos apuntados a boli.
El problema es el sorteo. Un bombo de verdad no tenían. Y sacar un número al azar del 1 al 400 en el móvil es la forma más rápida de que salga el 143, que nadie compró, y de tener que repetir tres veces delante de setenta personas esperando el jamón.
Lo que pidió, con sus palabras
Necesito un bombo para la rifa. Tengo vendidas del 1 al 58, del 60 al 141, del 145 al 300, y sueltas la 312, la 318 y la 340. Que saque tres premios y dos suplentes, que no repita número, que se vea grande desde el fondo del salón y que pueda ir apuntando quién ha recogido lo suyo.
Lo que apareció
Una caja donde pegar los tramos tal cual los tenía escritos, y debajo un contador: 312 papeletas válidas. Ese número le cuadró con el libro, y ahí supo que la cosa iba bien.
- Un botón SORTEAR del tamaño de media pantalla, con el número saliendo enorme.
- Etiquetas automáticas: premio 1, premio 2, premio 3, suplente A, suplente B.
- Los ya salidos en una lista, sin posibilidad de repetirse.
- Dos botones por ganador: recogido y no estaba — y si marca el segundo, entra el suplente.
- Un copiar acta que deja el resultado listo para pegarlo en el grupo del pueblo.
Hubo un ajuste sobre la marcha: le dio dos veces al botón sin querer y pidió un deshacer. Se lo añadió sin tocar nada de lo demás.
Por qué encaja que se genere en local
El cuaderno de compradores tiene nombres y teléfonos de medio pueblo. Loli no pega nada de eso: pega números, y aun así no le hace gracia que un sorteo con dinero de la comisión pase por la web de un desconocido. Aquí no pasa por ninguna: la app se escribe y se ejecuta en su propio navegador.
Y el detalle que decidió la tarde: en el salón del local social el móvil no coge casi nada. Abrió la pestaña, y el bombo funcionó igual que en su cocina. Sin instalar, sin cuenta, sin depender de la cobertura el día de las fiestas.
Si este año te toca sacar tú el número delante de todo el mundo, abre Elffuss Claw y pídele tu bombo: se genera y corre en tu propio navegador, y tus listas no suben a ninguna parte.
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