Paco tiene 68 años y lleva cuatro temporadas organizando la liga de dominó del centro social de su barrio, en Zaragoza. Nueve parejas, todos contra todos, ida y vuelta, y una final a mesa llena en junio. La clasificación siempre ha vivido en un cuaderno de cuadros que guarda en el cajón de la barra.
El problema no es apuntar. El problema es sumar. Cada viernes salen cuatro o cinco partidas, cada una con sus puntos a favor y en contra, y el domingo por la mañana Paco se sienta con el cuaderno, una calculadora y un café a rehacer la tabla entera. La temporada pasada hubo bronca: una pareja aparecía con dos partidas ganadas y él solo tenía apuntada una. Nadie mentía, se había saltado una línea.
Lo que pidió, con sus palabras
Una pantalla para apuntar partidas de dominó. Elijo las dos parejas, pongo los puntos de cada una y ya está. Que me saque la clasificación sola, ordenada, con partidas jugadas y ganadas y la diferencia de puntos. Que pueda corregir una partida si me he equivocado y que no se me borre al cerrar el ordenador.
Eso escribió, tal cual, en Elffuss Claw. El modelo trabajó ahí mismo, dentro del navegador, y al momento tenía delante una app funcionando:
- Un sitio para dar de alta las nueve parejas con su nombre de siempre: Los Cuñados, Ferretería Luis, Las Tres Jotas...
- Botón de nueva partida: dos desplegables, dos casillas de puntos, guardar.
- Tabla de clasificación que se recalcula al vuelo, con partidas jugadas, ganadas, perdidas, puntos a favor, en contra y diferencia.
- Cada partida en una lista con su fecha, editable y borrable.
- Un botón para copiar la clasificación en texto plano y pegarla en el grupo del móvil.
Lo primero que hizo Paco fue meter las partidas de las dos primeras jornadas para ver si cuadraba con el cuaderno. Cuadraba. Lo segundo, equivocarse a propósito y corregirlo, que era su miedo de verdad. Y lo tercero, pedir un cambio: «el que va primero, que salga en negrita». Se lo pidió con esas palabras y salió en negrita.
Por qué importa que se haga aquí
En esa tabla hay dieciocho nombres y apellidos de vecinos, la mayoría gente mayor que no tiene cuenta en nada y a la que Paco no piensa pedirle un correo para apuntar unos puntos de dominó. Nada de eso sale del portátil: la app se genera y se ejecuta dentro del navegador, y lo que se apunta se queda guardado en el propio equipo. No hay registro, no hay servidor, no hay nadie al otro lado leyendo quién gana.
Hay otra ventaja menos noble y más práctica: el wifi del centro social es un decir. Una vez abierta, la app funciona igual sin conexión, que es exactamente lo que hace falta un viernes por la tarde con cuatro mesas puestas y todo el mundo esperando a que Paco diga quién juega contra quién.
Si llevas una liga, un torneo o cualquier cuenta a mano en un cuaderno, abre Elffuss Claw y pídelo con tus palabras: se genera y funciona dentro de tu navegador, sin subir un solo dato a ningún sitio.
Abrir Claw →